3 DE ABRIL: UN HITO QUE CAMBIÓ LA FORMA EN QUE ENTENDEMOS EL MUNDO

Por Danitza Garriga, profesional de la Unidad de Coordinación y Supervición de la Red Nacional de Metrología 

Este 3 de abril celebramos un hito muy importante para nuestro país, aunque muchas veces pase desapercibido. Hace 118 años, Chile dio un paso clave hacia la ciencia, la tecnología y su inserción en el comercio internacional, al convertirse en Estado Miembro del Bureau International des Poids et Mesures (Oficina Internacional de Pesas y Medidas, BIPM).

Fue el 3 de abril de 1908 cuando Chile se incorporó oficialmente a la Convención del Metro, un acuerdo internacional firmado en Francia el 20 de mayo de 1875. Con ello, nuestro país adoptó el Sistema Internacional de Unidades (SI), un lenguaje universal que permite que todos hablemos “lo mismo” cuando medimos.

Puede parecer algo simple, pero este acuerdo ha sido fundamental para la forma en que el mundo se organiza y, especialmente, para el desarrollo del comercio global. Gracias a este sistema, hoy sabemos que un kilogramo de cerezas exportadas desde Chile tiene exactamente el mismo valor en cualquier mercado del mundo. Esta equivalencia no solo facilita el intercambio comercial, sino que también permite establecer relaciones más justas, transparentes y basadas en la confianza.

En un contexto global altamente competitivo, donde Chile destaca como exportador de materias primas, alimentos y productos estratégicos, la metrología se convierte en un habilitante clave. La capacidad de demostrar mediciones trazables y comparables internacionalmente fortalece la credibilidad de nuestros productos, reduce barreras técnicas al comercio y posiciona al país como un socio confiable en los mercados internacionales.

Antes de estos acuerdos, las mediciones se basaban en referencias tan variables como las manos o los pies de las personas, lo que generaba diferencias importantes en resultados. Esto provocaba problemas tanto en construcciones como en acuerdos comerciales. La falta de un lenguaje común limitaba el desarrollo económico y la integración entre países.

Y no es solo teoría. La historia nos ha mostrado lo crítico que es utilizar un sistema común de unidades.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 1983, con un vuelo de Air Canada que quedó sin combustible en pleno trayecto debido a una confusión entre libras y kilogramos. Años más tarde, en 1999, la NASA perdió una sonda en Marte por inconsistencias en el uso de unidades entre equipos de trabajo. Ambos casos evidencian cómo la falta de armonización en las mediciones puede generar consecuencias técnicas, económicas y operacionales significativas.

Estos ejemplos refuerzan una idea central: detrás de cada transacción internacional, de cada exportación y de cada avance tecnológico, existe un sistema de medición confiable que sustenta la toma de decisiones.

La historia demuestra que este acuerdo, de apariencia sencilla pero de alto impacto, ha sido fundamental no solo para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, sino también para la competitividad económica de los países. En el caso de Chile, su adhesión temprana a este sistema ha permitido construir una base sólida para integrarse al comercio internacional con estándares reconocidos globalmente.

Hoy, a 118 años de este hito, vale la pena detenernos y reconocer su impacto estratégico. La metrología, muchas veces invisible, es un pilar fundamental que fortalece la confianza en nuestros productos, respalda nuestras exportaciones y contribuye directamente al posicionamiento de Chile en la economía global.

Fecha: 
Viernes, 3 Abril, 2026